En Habanera, la dualidad y su pérdida son el contrapunto de la novela. Las protagonistas, Ana Rosa y Ana Margarita, son dos gemelas tan parecidas que hasta sus padres renuncian a la imposible tarea de diferenciarlas pues «era mejor asumir a las dos como parte de una sola». La biografía de las hermanas, enmarcada en la Barcelona de los años 70, se entreteje con la historia de la relación de una de las gemelas con un escritor aficionado. En esta segunda historia, la protagonista es solo Ana, sin la necesidad del añadido que las diferencia; es, a la vez, una pista para descifrar el juego de tiempos y de personalidades que despliega la novela. Esta empieza y termina en el mismo punto: la pérdida del otro que es uno mismo y el duro trance del reconocimiento de la individualidad.