Las Tres obras reunidas ostentan un diestro montaje de tiempo, un elenco de personajes en agudas contraposiciones dramáticas, tan bien definidas que algunos actores representan varios de ellos; un atractivo juego de niveles meta-literarios: teatro dentro del teatro (en "La dama del laberinto" se inserta "Oigan las generaciones y el entremés de Ángel Bustos" supuesto drama histórico en verso), una obra previa que es comentada una y otra vez (en "Perro muerto" la tesis universitaria de la antropología Catalina) y la narración de lo que quizás ocurrió frente a lo que debió ocurrir o se quiso que ocurriera.